Por: Jorge Pareja
Hoy tuve oportunidad de hablar con el presidente Fox. Ya comenzó a implementarse el cierre de la oficina de México que tenían las FARC”, estas son palabras del Presidente Andrés Pastrana, pronunciadas el 13 de abril de 2002, después de hablar con su homólogo mexicano y establecer un compromiso en ese sentido. Estaríamos citando una frase suelta de no ser por los recientes acontecimientos que produjeron la muerte de un grupo de jóvenes mexicanos que hacían presencia en el campamento internacional de Raúl Reyes, la noche en que este fue dado de baja, al igual que estos mexicanos a excepción de una mujer.
Históricamente México ha sido dado a apoyar revoluciones, desde que no sean en su propio territorio, y Colombia lo ha padecido. Es largo el camino recorrido por los narcoterroristas de las FARC en tierras mexicanas, como grave el silencio cómplice que a través de los años han guardado los gobiernos de ese país. Pretendemos demostrar que, contra Colombia, nada pueden hacer, porque la relación grupos de estudiantes UNAM-FARC ha sido advertida con suficiencia y por el contrario este relacionamiento deberán controlarlo de manera definitiva, porque ahora el mayor reto para ellos es el contubernio FARC-Carteles de la droga y el bolivarianismo Chavista que les está implantado revolución, pero en su propia tierra, lo que les debe generar urticaria, veamos:
Hoy tuve oportunidad de hablar con el presidente Fox. Ya comenzó a implementarse el cierre de la oficina de México que tenían las FARC”, estas son palabras del Presidente Andrés Pastrana, pronunciadas el 13 de abril de 2002, después de hablar con su homólogo mexicano y establecer un compromiso en ese sentido. Estaríamos citando una frase suelta de no ser por los recientes acontecimientos que produjeron la muerte de un grupo de jóvenes mexicanos que hacían presencia en el campamento internacional de Raúl Reyes, la noche en que este fue dado de baja, al igual que estos mexicanos a excepción de una mujer.
Históricamente México ha sido dado a apoyar revoluciones, desde que no sean en su propio territorio, y Colombia lo ha padecido. Es largo el camino recorrido por los narcoterroristas de las FARC en tierras mexicanas, como grave el silencio cómplice que a través de los años han guardado los gobiernos de ese país. Pretendemos demostrar que, contra Colombia, nada pueden hacer, porque la relación grupos de estudiantes UNAM-FARC ha sido advertida con suficiencia y por el contrario este relacionamiento deberán controlarlo de manera definitiva, porque ahora el mayor reto para ellos es el contubernio FARC-Carteles de la droga y el bolivarianismo Chavista que les está implantado revolución, pero en su propia tierra, lo que les debe generar urticaria, veamos:
Como mencionamos, en la historia reciente, en el 2002 se dio un compromiso entre presidentes de solucionar la problemática. Se trataba de un inmueble que ocuparon los voceros de las FARC por diez años, situado en Diagonal San Antonio 927, efectivamente fue abandonado en mayo de 2002 por disposición del Gobierno Mexicano.
Pero ya en 2003 y 2004, en cabeza del Embajador de Colombia, Dr. Luis Ignacio Guzmán Ramírez, todo se dijo sobre las FARC en México y fue negado. Según el periódico “El Universal” de la capital azteca [En conferencia de prensa, El Diplomático señaló que] “La guerrilla habría abierto una oficina en la Facultad de Filosofía y Letras y mostró fotografías que presuntamente demuestran las actividades que simpatizantes del grupo mantienen en la máxima casa de estudios”. Empero, la Universidad rechazó, el 11 de junio, “tajante y terminantemente” las palabras del Embajador Guzmán y las consideró “graves, superficiales, aventuradas e irresponsables”. ¿Que dirán hoy? Por su parte, la Procuraduría General de la República –PGR- informó que no tenía indicios, denuncia o investigación alguna sobre el caso. ¡Siempre pasa lo mismo!
A comienzos de 2004, el embajador reiteró la denuncia de que en territorio mexicano operaban miembros de las FARC, por lo que hizo un llamado a la administración del presidente Vicente Fox, para cerrar las fronteras a estas personas, pidió una vez más a México reconocer a las FARC como una organización terrorista. Según “El Universal” A mediados de febrero, México pidió a Colombia retirar a su embajador, Luis Ignacio Guzmán Ramírez, por sus constantes declaraciones sobre la presencia de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC- en el país. En aquél momento, Guzmán Ramírez dijo al periódico: “En Colombia es más fácil que un miembro de las FARC obtenga una visa para México, que un empresario o estudiante”. Al parecer, Antonio Picón Amaya, para la época: Gerente de FENALCO Antioquia, miembro de la Comisión de Paz de Antioquia y Cónsul Honorario de México en Medellín, estaba facilitando la obtención de visas al grupo insurrecto.
Ahora bien, a hoy ha pasado muchísima agua bajo el puente y quedó demostrado que al Embajador Guzmán lo acompañaba la razón, el Gobierno de México prefirió mirar para otro lado, Álvaro Uribe continuó de manera exitosa con su política de seguridad desde la democracia, y la actitud “grave, superficial, aventurada e irresponsable” no fue del Embajador de Colombia en México sino de las directivas de la UNAM –Hoy cargan muertos en sus conciencias-.
[En la UNAM se han formado los llamados “cubos”, integrados por ex miembros de lo que fue el Consejo General de Huelga –CGH-. Un ejemplo de ello, el referido Núcleo de Apoyo a las FARC: El Frente de Lucha Estudiantil Julio Antonio Mella –FLE-JAM-, está junto al “cubo” de la fundación CEREZO, que apoya la liberación de los "presos políticos" entre ellos el fundador del EPR, Ejército Popular Revolucionario: Organización guerrillera de México, cuyo brazo político es el PDPR –Partido Democrático popular Revolucionario-].
El pasado primero de marzo del año que descuenta, en la operación realizada en el campamento permanente de las FARC ubicado en suelo ecuatoriano, además de Raúl Reyes, murieron otras 25 personas. Entre ellos 4 estudiantes mexicanos: Juan González del Castillo, Fernando Franco, Verónica Velásquez y Soren Ulises Ángeles Avilés, además de Lucía Andrea Morett quien salió herida y se recupera en Ecuador. La estudiante herida inicialmente dijo que se encontraban –aprovechando el viaje al II Congreso Continental Bolivariano- adelantando trabajos de tésis sobre las opciones de teatro en Colombia y Venezuela, tal como lo habían advertido sus familiares, estudiantes y maestros de la Facultad de Filosofía y Letras. Pero hoy 26 de marzo, en nota de Nurit Martínez y Silvia Otero en “El Universal” y ante la posibilidad de ser interrogada por las autoridades colombianas sobre su presencia en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC- la joven cambia su versión “a través de una carta que se leyó ante simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador en el zócalo capitalino y a estudiantes en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM” [...] diciendo que “asistió a ese campamento en Ecuador porque los invitaron a “conocer las propuestas de paz” para Colombia”. Como quien dice: aprovechando las vacaciones, nos fuimos a un campamento de verano. ¡Reforzadito el cuento!
[La Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), organizó el 19 de marzo en Quito, una misa en memoria de los estudiantes fallecidos. El sacerdote calificó a los jóvenes mexicanos de "mártires" y dijo que sus muertes traerán "frutos buenos, porque ellos fueron fieles a sus principios, ideales y porque estaban trabajando por un mundo más justo". Además, apuntó que fueron "asesinados cruelmente e injustamente"...].
Volviendo a la nota de Nurit Martínez y Silvia Otero: “En la Cámara de Diputados, al inicio de la sesión, la legisladora del PRD, Maricela Contreras, pasó lista a los cuatro estudiantes muertos y pidió un minuto de silencio a los legisladores. Desde la tribuna planteó que los coordinadores de los grupos parlamentarios suscriban una carta de apoyo a la UNAM por los “ataques sufridos”, al señalársele como un lugar en donde se alberga a células de guerrilleros”. ¡Que calumnia!
Hay más: “El Senado de la República pidió al Ejecutivo Federal promueva ante Colombia la reparación del daño para los familiares de los estudiantes Juan González del Castillo, Verónica Natalia Velásquez Ramírez, Fernando Franco Delgado y Soren Ulises Avilés (IPN) que resultaron muertos en el ataque militar colombiano. La propuesta del punto de acuerdo la presentó el senador del PAN, Ramón Galindo”.
Por si fuera poco: Previo al homenaje en la Facultad de Filosofía y Letras, el director Ambrosio Velasco: reiteró que los universitarios son “víctimas” del ataque militar colombiano y que de la visita de los estudiantes al campamento de las FARC “no hay nada que esconder, absolutamente nada, puesto que se trató sólo de una investigación académica”. ¿Quién puede creerse eso?
El Presidente Mexicano, es de reconocer, ha mantenido los pies sobre la tierra, aunque está recibiendo ataques de quienes han tomado las posturas expuestas: para no ir más lejos, el miércoles 19 de marzo censuraron virulentamente al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y a su canciller, la embajadora Patricia Espinosa Cantellano, porque no han defendido a los cuatro universitarios mexicanos que murieron durante un bombardeo del ejército colombiano a la guerrilla de las FARC. Según Ernesto Julio Teissier, en su columna “Los niños mártires de la UNAM” publicada en “El Nacional” diario de Yucatán: En un párrafo escrito por manos que se desgarran las vestiduras, se alega que “Normalmente un gobierno cuyos nacionales mueren a manos de tropas de otros gobiernos debe protestar por el hecho y demandar explicaciones al agresor, y hasta fincarle responsabilidades en instituciones internacionales”. Esto podría parecerles a los lectores una especie de anticipo a la reclamación que por daños y perjuicios, o algo semejante, les harán los padres de algunos de los mexicanos “sacrificados” a las autoridades colombianas. Dicho en otras palabras, los papás de los mártires quieren que les paguen, aunque sea en pesos colombianos, los cadáveres de sus hijos”. ¡En últimas se trata es de dinero!
Lo que no podremos entender es: Si tenemos en cuenta con las joyitas con que estaban reunidos ¿Qué es lo que reclaman? ¡Las cosas que hay que ver!
El Señor Ernesto Julio Teissier argumenta al respecto con suficiencia cuando se pregunta sobre los “niños mártires” estudiando en el campo de verano –intercambio UNAM-FARC-: “Ya que hablamos de los estudiantes, por favor denme razón: ¿qué estudiaban, con qué maestros y en qué aulas? Sería bueno averiguar cómo llegaron a Ecuador, en viajes pagados por quiénes y para qué, cómo establecieron lazos con sus “profesores” selváticos, con qué calidad migratoria entraron al país y con qué documentación contaban en el momento en que la muerte los sorprendió”. Del todo pertinentes las preguntas, pero continuemos con el Señor Ernesto Julio:
“Porque aunque a algunos les parezca muy normal que los alumnos de Filosofía decidieran apoyar “ideológica y políticamente” a los guerrilleros, la verdad comprobada una y otra vez es que las FARC son una milicia insurrecta con características especiales. Se ha comprobado [...] hasta la saciedad que sus ingresos provienen de secuestros y del narcotráfico, las policías de media docena de países sudamericanos, y las de México y los Estados Unidos, han asegurado que hay una relación comercial entre la banda de guerrilleros y los productores y exportadores de drogas de Sudamérica, de donde proviene el 90% de la cocaína que pasa por México a los Estados Unidos”. Menudo grupo decidieron apoyar “ideológica y políticamente”, si tenemos en cuenta que, y con datos del Señor Teissier, México se inaugura como víctima de los narcoterroristas de las FARC, veamos porque:
“En nuestro país [México], como lo saben hasta los defensores de Hugo Chávez, hay una lucha abierta y encarnizada entre los carteles de la droga y el gobierno federal. En esa guerra los mexicanos que no somos ni universitarios, ni estudiosos, ni filósofos ni partidarios de los “bolivarianos” perdimos el año pasado a tres mil de nuestros paisanos. Entre ellos había delincuentes, sí, y cómplices de delincuentes, pero también civiles, militares y policías honrados, que combatían por las vidas y la seguridad de las familias mexicanas”. ¿A esos “muchachos mártires” es a los que se supone que debería defender la Canciller Espinosa? Entonces, ¿qué cuentas iba a rendirle al gobierno del que forma parte y a los mexicanos que elegimos a ese gobierno? Porque los “filósofos mexicanos” fueron a meterse con la guerrilla y cayeron cuando estaban en un campamento guerrillero, no en un salón de clases; y habría que preguntar, entonces, qué diablos hacían allá si no sabían que aquello era un campamento insurrecto; y si ignoraban que los alzados de allá se habían metido en otros países, y en el nuestro, no para debatir civilizadamente las filosofías guerrilleras, sino para envenenar con drogas a legiones de jóvenes mexicanos que seguro son mucho mejores de lo que fueron los “sacrificados de la selva”? Lapidario Don Ernesto Julio Teissier, ¡Excelente!
Y a todas estas, es bueno dejar claro que a un campamento de las FARC no es fácil llegar ni ser invitado, no es así como así. ¿Que las FARC los conocía? Los conocía, ¿Qué sabían a que iban? Sabían a que iban, ¿Qué eran narcoterroristas? Eran narcoterroristas, veamos:
El Señor Pablo César Carrillo de exonline, Compilado en el excelente Blog http://mexicoenpeligro.blogspot.com, escribe una columna muy bien documentada que se titula: Ex rebeldes involucran a mexicanos con FARC: “Dos ex guerrilleros mexicanos que participaron en luchas armadas en países de Centroamérica afirman que ninguna persona puede entrar a un campamento guerrillero si no tiene una recomendación importante y un “contacto” mínimo de un año con la organización. Se necesita ser al menos militante para resultar aceptado, dicen”. Interesante punto de vista, continuemos:
“El ex comandante del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua Víctor Manuel Tirado, entrevistado vía telefónica en Managua, afirma que los mexicanos que estaban en el campamento de las FARC tenían una recomendación y eran conocidos del grupo para que los dejaran entrar. Es muy peligroso dejar entrar a un desconocido”, señaló Víctor Manuel Tirado, el sinaloense que estuvo cuatro años en combate en la guerrilla de Nicaragua y 13 en la insurrección en Managua.
“Estos mexicanos no se incorporaron espontáneamente. Tenían una recomendación. Tenían el contacto desde antes. Hay una relación. Eran conocidos. Estaban bien parados. Tenían un padrino, un amparo”, señala Tirado, quien en 1962 se incorporó al Frente Sandinista de Liberación Nacional”.
Vamos con más información del Señor Pablo Cesar Carrillo: “El ex vocero de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para La Liberación Nacional –FMLN- de El Salvador, Rubén Aguilar Valenzuela, señala que si se quiere entrar a un campamento guerrillero debe tenerse de dos a tres años de militancia y ser muy conocido. Nadie puede entrar a un campamento de retaguardia. Deben militar al menos a nivel de solidaridad. Creo que estos mexicanos eran militantes solidarios con responsabilidad. No creo que eran guerrilleros con armas, tenían una responsabilidad de crear una buena imagen de la organización. Pienso que estos compañeros llegaron ahí organizados por las FARC. Y no iban a dejar llegar a cualquier gente, porque es un campamento de seguridad y no van a dejar que lo conozca cualquier persona”. ¿Estos son los “niños mártires” que pretenden ascender a los altares de la paz, las directivas de la UNAM?, ¿Que tanta complicidad les cabe a estos señores que insisten en mirar para otro lado?
Más claro imposible: No eran simpatizantes, eran militantes y de vieja data. Los bombardeos nunca buscaron a estudiantes mexicanos que estaban en la selva amazónica ecuatoriana, se bombardeo un campamento de seguridad de carácter permanente de los narcoterroristas FARC, que sólo es visitado por militantes y, la guerra es un lugar peligroso.
Pablo Hiriart de exonline, analiza caminos posibles para la juventud mexicana: [...] No se puede negar que su actuación está motivada por una mal encauzada nobleza en favor de reivindicaciones sociales. Y también por una autonomía mal entendida, pues las autoridades universitarias han permitido que se adoctrine a jóvenes que luego van al matadero en las filas de una guerrilla que se dedica al secuestro y al tráfico de drogas. Desde hace años se había documentado la presencia de estas células de apoyo a las FARC en Ciudad Universitaria, y se respondió con arrogancia y ligereza”.
Dice el Señor Hiriart: Eso no se puede tapar con boletines y el primer paso para solucionar el problema es reconocerlo. Digo yo: ¿Será posible entre los “señores filósofos” de la UNAM?
Todavía no acabamos con Don Pablo Hiriart: “Hay que difundir en la comunidad universitaria qué son las FARC. “Tirofijo no es el Che”, decía Pascal. Claro que no. Los socios de Tirofijo son los integrantes del cártel de los Arellano Félix. Esa es la realidad. Decir lo anterior no es “un atentado a la universidad pública”, como absurdamente argumentaban autoridades universitarias hace unos años, para justificar su “dejar hacer y dejar pasar” en CU”. Cuando Luis Ignacio Guzmán, para la época Embajador de Colombia en México, denunció lo que hoy quedó claro, lamentablemente con muertos.
Hay mas: “Tiene que conocerse en las universidades públicas el contenido del libro El otro poder [El otro poder: las redes del narcotráfico, la política, y la violencia en México] de Jorge Fernández Menéndez, donde se narra cómo los Arellano Félix pactaron no pagar con dinero los cargamentos de cocaína que les mandaban las FARC, sino con armas. Esa fue la propuesta de la guerrilla colombiana y en ese país [Colombia] se encontró un video en el que Ismael Higuera, El Mayel, aceptaba el trueque. Jorge Fernández apunta en ese libro que la documentación que se le incautó a El Mayel luego de su detención comprobaba que su relación con las FARC se remontaba, cuando menos a 1988”.
Si a esta grave situación en la UNAM sumamos: la intromisión directa de Hugo Chávez en apoyo a la Candidatura de López Obrador, la extraña y copiosa financiación de la APPO –Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca-, los indicios de envío de armas para el Ejército Popular Revolucionario de parte de los movimientos bolivarianos, el maridaje de años entre los cárteles de la droga y las FARC, permiten prever que la tal “revolución” le está tocando a las puertas a México y les tocó en suelo propio. A la Institucionalidad mexicana representada en cabeza del Doctor Felipe Calderón Hinojosa hay que decirle: “agarre la brocha que le están moviendo la escalera” y los que se la están moviendo “Se dicen bolivarianos”.
Pero ya en 2003 y 2004, en cabeza del Embajador de Colombia, Dr. Luis Ignacio Guzmán Ramírez, todo se dijo sobre las FARC en México y fue negado. Según el periódico “El Universal” de la capital azteca [En conferencia de prensa, El Diplomático señaló que] “La guerrilla habría abierto una oficina en la Facultad de Filosofía y Letras y mostró fotografías que presuntamente demuestran las actividades que simpatizantes del grupo mantienen en la máxima casa de estudios”. Empero, la Universidad rechazó, el 11 de junio, “tajante y terminantemente” las palabras del Embajador Guzmán y las consideró “graves, superficiales, aventuradas e irresponsables”. ¿Que dirán hoy? Por su parte, la Procuraduría General de la República –PGR- informó que no tenía indicios, denuncia o investigación alguna sobre el caso. ¡Siempre pasa lo mismo!
A comienzos de 2004, el embajador reiteró la denuncia de que en territorio mexicano operaban miembros de las FARC, por lo que hizo un llamado a la administración del presidente Vicente Fox, para cerrar las fronteras a estas personas, pidió una vez más a México reconocer a las FARC como una organización terrorista. Según “El Universal” A mediados de febrero, México pidió a Colombia retirar a su embajador, Luis Ignacio Guzmán Ramírez, por sus constantes declaraciones sobre la presencia de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC- en el país. En aquél momento, Guzmán Ramírez dijo al periódico: “En Colombia es más fácil que un miembro de las FARC obtenga una visa para México, que un empresario o estudiante”. Al parecer, Antonio Picón Amaya, para la época: Gerente de FENALCO Antioquia, miembro de la Comisión de Paz de Antioquia y Cónsul Honorario de México en Medellín, estaba facilitando la obtención de visas al grupo insurrecto.
Ahora bien, a hoy ha pasado muchísima agua bajo el puente y quedó demostrado que al Embajador Guzmán lo acompañaba la razón, el Gobierno de México prefirió mirar para otro lado, Álvaro Uribe continuó de manera exitosa con su política de seguridad desde la democracia, y la actitud “grave, superficial, aventurada e irresponsable” no fue del Embajador de Colombia en México sino de las directivas de la UNAM –Hoy cargan muertos en sus conciencias-.
[En la UNAM se han formado los llamados “cubos”, integrados por ex miembros de lo que fue el Consejo General de Huelga –CGH-. Un ejemplo de ello, el referido Núcleo de Apoyo a las FARC: El Frente de Lucha Estudiantil Julio Antonio Mella –FLE-JAM-, está junto al “cubo” de la fundación CEREZO, que apoya la liberación de los "presos políticos" entre ellos el fundador del EPR, Ejército Popular Revolucionario: Organización guerrillera de México, cuyo brazo político es el PDPR –Partido Democrático popular Revolucionario-].
El pasado primero de marzo del año que descuenta, en la operación realizada en el campamento permanente de las FARC ubicado en suelo ecuatoriano, además de Raúl Reyes, murieron otras 25 personas. Entre ellos 4 estudiantes mexicanos: Juan González del Castillo, Fernando Franco, Verónica Velásquez y Soren Ulises Ángeles Avilés, además de Lucía Andrea Morett quien salió herida y se recupera en Ecuador. La estudiante herida inicialmente dijo que se encontraban –aprovechando el viaje al II Congreso Continental Bolivariano- adelantando trabajos de tésis sobre las opciones de teatro en Colombia y Venezuela, tal como lo habían advertido sus familiares, estudiantes y maestros de la Facultad de Filosofía y Letras. Pero hoy 26 de marzo, en nota de Nurit Martínez y Silvia Otero en “El Universal” y ante la posibilidad de ser interrogada por las autoridades colombianas sobre su presencia en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC- la joven cambia su versión “a través de una carta que se leyó ante simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador en el zócalo capitalino y a estudiantes en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM” [...] diciendo que “asistió a ese campamento en Ecuador porque los invitaron a “conocer las propuestas de paz” para Colombia”. Como quien dice: aprovechando las vacaciones, nos fuimos a un campamento de verano. ¡Reforzadito el cuento!
[La Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), organizó el 19 de marzo en Quito, una misa en memoria de los estudiantes fallecidos. El sacerdote calificó a los jóvenes mexicanos de "mártires" y dijo que sus muertes traerán "frutos buenos, porque ellos fueron fieles a sus principios, ideales y porque estaban trabajando por un mundo más justo". Además, apuntó que fueron "asesinados cruelmente e injustamente"...].
Volviendo a la nota de Nurit Martínez y Silvia Otero: “En la Cámara de Diputados, al inicio de la sesión, la legisladora del PRD, Maricela Contreras, pasó lista a los cuatro estudiantes muertos y pidió un minuto de silencio a los legisladores. Desde la tribuna planteó que los coordinadores de los grupos parlamentarios suscriban una carta de apoyo a la UNAM por los “ataques sufridos”, al señalársele como un lugar en donde se alberga a células de guerrilleros”. ¡Que calumnia!
Hay más: “El Senado de la República pidió al Ejecutivo Federal promueva ante Colombia la reparación del daño para los familiares de los estudiantes Juan González del Castillo, Verónica Natalia Velásquez Ramírez, Fernando Franco Delgado y Soren Ulises Avilés (IPN) que resultaron muertos en el ataque militar colombiano. La propuesta del punto de acuerdo la presentó el senador del PAN, Ramón Galindo”.
Por si fuera poco: Previo al homenaje en la Facultad de Filosofía y Letras, el director Ambrosio Velasco: reiteró que los universitarios son “víctimas” del ataque militar colombiano y que de la visita de los estudiantes al campamento de las FARC “no hay nada que esconder, absolutamente nada, puesto que se trató sólo de una investigación académica”. ¿Quién puede creerse eso?
El Presidente Mexicano, es de reconocer, ha mantenido los pies sobre la tierra, aunque está recibiendo ataques de quienes han tomado las posturas expuestas: para no ir más lejos, el miércoles 19 de marzo censuraron virulentamente al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y a su canciller, la embajadora Patricia Espinosa Cantellano, porque no han defendido a los cuatro universitarios mexicanos que murieron durante un bombardeo del ejército colombiano a la guerrilla de las FARC. Según Ernesto Julio Teissier, en su columna “Los niños mártires de la UNAM” publicada en “El Nacional” diario de Yucatán: En un párrafo escrito por manos que se desgarran las vestiduras, se alega que “Normalmente un gobierno cuyos nacionales mueren a manos de tropas de otros gobiernos debe protestar por el hecho y demandar explicaciones al agresor, y hasta fincarle responsabilidades en instituciones internacionales”. Esto podría parecerles a los lectores una especie de anticipo a la reclamación que por daños y perjuicios, o algo semejante, les harán los padres de algunos de los mexicanos “sacrificados” a las autoridades colombianas. Dicho en otras palabras, los papás de los mártires quieren que les paguen, aunque sea en pesos colombianos, los cadáveres de sus hijos”. ¡En últimas se trata es de dinero!
Lo que no podremos entender es: Si tenemos en cuenta con las joyitas con que estaban reunidos ¿Qué es lo que reclaman? ¡Las cosas que hay que ver!
El Señor Ernesto Julio Teissier argumenta al respecto con suficiencia cuando se pregunta sobre los “niños mártires” estudiando en el campo de verano –intercambio UNAM-FARC-: “Ya que hablamos de los estudiantes, por favor denme razón: ¿qué estudiaban, con qué maestros y en qué aulas? Sería bueno averiguar cómo llegaron a Ecuador, en viajes pagados por quiénes y para qué, cómo establecieron lazos con sus “profesores” selváticos, con qué calidad migratoria entraron al país y con qué documentación contaban en el momento en que la muerte los sorprendió”. Del todo pertinentes las preguntas, pero continuemos con el Señor Ernesto Julio:
“Porque aunque a algunos les parezca muy normal que los alumnos de Filosofía decidieran apoyar “ideológica y políticamente” a los guerrilleros, la verdad comprobada una y otra vez es que las FARC son una milicia insurrecta con características especiales. Se ha comprobado [...] hasta la saciedad que sus ingresos provienen de secuestros y del narcotráfico, las policías de media docena de países sudamericanos, y las de México y los Estados Unidos, han asegurado que hay una relación comercial entre la banda de guerrilleros y los productores y exportadores de drogas de Sudamérica, de donde proviene el 90% de la cocaína que pasa por México a los Estados Unidos”. Menudo grupo decidieron apoyar “ideológica y políticamente”, si tenemos en cuenta que, y con datos del Señor Teissier, México se inaugura como víctima de los narcoterroristas de las FARC, veamos porque:
“En nuestro país [México], como lo saben hasta los defensores de Hugo Chávez, hay una lucha abierta y encarnizada entre los carteles de la droga y el gobierno federal. En esa guerra los mexicanos que no somos ni universitarios, ni estudiosos, ni filósofos ni partidarios de los “bolivarianos” perdimos el año pasado a tres mil de nuestros paisanos. Entre ellos había delincuentes, sí, y cómplices de delincuentes, pero también civiles, militares y policías honrados, que combatían por las vidas y la seguridad de las familias mexicanas”. ¿A esos “muchachos mártires” es a los que se supone que debería defender la Canciller Espinosa? Entonces, ¿qué cuentas iba a rendirle al gobierno del que forma parte y a los mexicanos que elegimos a ese gobierno? Porque los “filósofos mexicanos” fueron a meterse con la guerrilla y cayeron cuando estaban en un campamento guerrillero, no en un salón de clases; y habría que preguntar, entonces, qué diablos hacían allá si no sabían que aquello era un campamento insurrecto; y si ignoraban que los alzados de allá se habían metido en otros países, y en el nuestro, no para debatir civilizadamente las filosofías guerrilleras, sino para envenenar con drogas a legiones de jóvenes mexicanos que seguro son mucho mejores de lo que fueron los “sacrificados de la selva”? Lapidario Don Ernesto Julio Teissier, ¡Excelente!
Y a todas estas, es bueno dejar claro que a un campamento de las FARC no es fácil llegar ni ser invitado, no es así como así. ¿Que las FARC los conocía? Los conocía, ¿Qué sabían a que iban? Sabían a que iban, ¿Qué eran narcoterroristas? Eran narcoterroristas, veamos:
El Señor Pablo César Carrillo de exonline, Compilado en el excelente Blog http://mexicoenpeligro.blogspot.com, escribe una columna muy bien documentada que se titula: Ex rebeldes involucran a mexicanos con FARC: “Dos ex guerrilleros mexicanos que participaron en luchas armadas en países de Centroamérica afirman que ninguna persona puede entrar a un campamento guerrillero si no tiene una recomendación importante y un “contacto” mínimo de un año con la organización. Se necesita ser al menos militante para resultar aceptado, dicen”. Interesante punto de vista, continuemos:
“El ex comandante del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua Víctor Manuel Tirado, entrevistado vía telefónica en Managua, afirma que los mexicanos que estaban en el campamento de las FARC tenían una recomendación y eran conocidos del grupo para que los dejaran entrar. Es muy peligroso dejar entrar a un desconocido”, señaló Víctor Manuel Tirado, el sinaloense que estuvo cuatro años en combate en la guerrilla de Nicaragua y 13 en la insurrección en Managua.
“Estos mexicanos no se incorporaron espontáneamente. Tenían una recomendación. Tenían el contacto desde antes. Hay una relación. Eran conocidos. Estaban bien parados. Tenían un padrino, un amparo”, señala Tirado, quien en 1962 se incorporó al Frente Sandinista de Liberación Nacional”.
Vamos con más información del Señor Pablo Cesar Carrillo: “El ex vocero de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para La Liberación Nacional –FMLN- de El Salvador, Rubén Aguilar Valenzuela, señala que si se quiere entrar a un campamento guerrillero debe tenerse de dos a tres años de militancia y ser muy conocido. Nadie puede entrar a un campamento de retaguardia. Deben militar al menos a nivel de solidaridad. Creo que estos mexicanos eran militantes solidarios con responsabilidad. No creo que eran guerrilleros con armas, tenían una responsabilidad de crear una buena imagen de la organización. Pienso que estos compañeros llegaron ahí organizados por las FARC. Y no iban a dejar llegar a cualquier gente, porque es un campamento de seguridad y no van a dejar que lo conozca cualquier persona”. ¿Estos son los “niños mártires” que pretenden ascender a los altares de la paz, las directivas de la UNAM?, ¿Que tanta complicidad les cabe a estos señores que insisten en mirar para otro lado?
Más claro imposible: No eran simpatizantes, eran militantes y de vieja data. Los bombardeos nunca buscaron a estudiantes mexicanos que estaban en la selva amazónica ecuatoriana, se bombardeo un campamento de seguridad de carácter permanente de los narcoterroristas FARC, que sólo es visitado por militantes y, la guerra es un lugar peligroso.
Pablo Hiriart de exonline, analiza caminos posibles para la juventud mexicana: [...] No se puede negar que su actuación está motivada por una mal encauzada nobleza en favor de reivindicaciones sociales. Y también por una autonomía mal entendida, pues las autoridades universitarias han permitido que se adoctrine a jóvenes que luego van al matadero en las filas de una guerrilla que se dedica al secuestro y al tráfico de drogas. Desde hace años se había documentado la presencia de estas células de apoyo a las FARC en Ciudad Universitaria, y se respondió con arrogancia y ligereza”.
Dice el Señor Hiriart: Eso no se puede tapar con boletines y el primer paso para solucionar el problema es reconocerlo. Digo yo: ¿Será posible entre los “señores filósofos” de la UNAM?
Todavía no acabamos con Don Pablo Hiriart: “Hay que difundir en la comunidad universitaria qué son las FARC. “Tirofijo no es el Che”, decía Pascal. Claro que no. Los socios de Tirofijo son los integrantes del cártel de los Arellano Félix. Esa es la realidad. Decir lo anterior no es “un atentado a la universidad pública”, como absurdamente argumentaban autoridades universitarias hace unos años, para justificar su “dejar hacer y dejar pasar” en CU”. Cuando Luis Ignacio Guzmán, para la época Embajador de Colombia en México, denunció lo que hoy quedó claro, lamentablemente con muertos.
Hay mas: “Tiene que conocerse en las universidades públicas el contenido del libro El otro poder [El otro poder: las redes del narcotráfico, la política, y la violencia en México] de Jorge Fernández Menéndez, donde se narra cómo los Arellano Félix pactaron no pagar con dinero los cargamentos de cocaína que les mandaban las FARC, sino con armas. Esa fue la propuesta de la guerrilla colombiana y en ese país [Colombia] se encontró un video en el que Ismael Higuera, El Mayel, aceptaba el trueque. Jorge Fernández apunta en ese libro que la documentación que se le incautó a El Mayel luego de su detención comprobaba que su relación con las FARC se remontaba, cuando menos a 1988”.
Si a esta grave situación en la UNAM sumamos: la intromisión directa de Hugo Chávez en apoyo a la Candidatura de López Obrador, la extraña y copiosa financiación de la APPO –Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca-, los indicios de envío de armas para el Ejército Popular Revolucionario de parte de los movimientos bolivarianos, el maridaje de años entre los cárteles de la droga y las FARC, permiten prever que la tal “revolución” le está tocando a las puertas a México y les tocó en suelo propio. A la Institucionalidad mexicana representada en cabeza del Doctor Felipe Calderón Hinojosa hay que decirle: “agarre la brocha que le están moviendo la escalera” y los que se la están moviendo “Se dicen bolivarianos”.




Jorge, éste es excelente.
Las actitudes que muchos mexicanos ahora están expresando están muy desconcertando a mí, especialmente la participación del partido PAN en esta farsa. Ellos saben la verdad de las actividades subversivas que tienen su origen en la UNAM. ¿Cuándo México entenderá que las FARC, Chávez, y sus asociados Bolivarianos son una amenaza a ellos también?
Jacobo
EE.UU.
Jorge, muchisimas gracias por enlazar mi blog. Aunque Mexico esta muy cercano al corazon de los cubanos, le confieso que mi actualizacion del tema mexicano es solo a nivel de headlines. Descubro que debo de prestarle mas atencion y creo que desde su sitio lo podre hacer. Gracias nuevamente, y un afectuoso saludo.
Probablemente usted no sepa que la musica preferida de la gente de campo en Cuba es la musica mexicana.
Jorge,
No sé si usted ha oído las noticias de Nicaragua sobre Lucia Morett o no, pero Daniel Ortega le ha ofrecido ciudadanía nicaragüense si ella la solicita.
http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/pulsonacional/ortega_ofrece_a_morett_ciudadania_o_residencia/197160
StJacques (Jacobo)
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