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El color del cristal

Por Jorge Pareja 6 comentarios



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Por: Jorge Pareja


El Presidente George Bush, el pasado 28 de enero describió a Colombia como “un amigo de Estados Unidos que enfrenta la violencia y el terror, y lucha contra narcotraficantes”, y advirtió al Congreso que “si no aprobamos este tratado [Tratado de Libre Comercio –TLC-], fortaleceremos a los que propician el falso populismo en nuestro hemisferio. De modo que debemos unirnos, aprobar este tratado y demostrarles a nuestros vecinos de la región que la democracia lleva a una vida mejor”. El TLC Estados Unidos-Colombia sería el último de una serie de tratados —negociados por la administración Bush— con cinco países de América Central, la República Dominicana, Chile y Perú.

El problema es que ya el 29 de junio de 2007, la Presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi y otros líderes del partido demócrata habían anunciado su oposición al TLC con Colombia. Al respecto manifestaron: “Existe una preocupación generalizada en el Congreso por el nivel de violencia en Colombia, la impunidad, la falta de investigaciones y juicios, y el papel de los paramilitares [...] Consideramos que, primero, debe contarse con pruebas concretas de resultados sostenidos en Colombia, y los miembros del Congreso continuarán trabajando con todas las partes interesadas para lograr este objetivo antes de considerar cualquier TLC. En consecuencia, no podemos apoyar el TLC con Colombia en este momento”.

Daniel T. Griswold y Juan Carlos Hidalgo, que realizaron un ensayo para CATO Institute, titulado: "Un tratado de libre comercio Estados Unidos-Colombia: El fortalecimiento de la democracia y el progreso de América Latina", nos ilustran al respecto: “Las organizaciones de trabajadores de Estados Unidos, en especial la Federación Americana de Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales -AFL-CIO-, por sus siglas en inglés, un electorado clave del Partido Demócrata, hicieron del fracaso del tratado con Colombia una de sus metas políticas principales”. ¿Por qué?

Ellos están manipulando información y por ello es grave, según los investigadores en comento: “La AFL-CIO siempre cita la cifra de los 2.245 sindicalistas asesinados en Colombia desde 1991 como el argumento central en contra de la aprobación del tratado de libre comercio. Pero la mayor parte de los asesinatos ocurrieron al comienzo del período considerado, dado que más de cuatro de cada cinco asesinatos ocurrieron antes de la asunción del presidente Uribe –La AFL-CIO acepta una caída en picada de cerca del 90% en los asesinatos de sindicalistas durante el mandato de Uribe-. En lugar de reconocer el mérito de Uribe en la drástica caída de los crímenes, la AFL-CIO insiste en sancionar al presidente actual, y a quienes lo eligieron, por los fracasos de gobiernos anteriores”. “El color del cristal” de que manera llegan a manipular estadísticas con tal de alcanzar un objetivo. ¡Y lo están logrando!

Lo dicho, Todo tiene “el color del cristal” con que se mire. Hoy, con el congelamiento del TLC en el Congreso norteamericano este dicho popular es más válido que nunca porque cada uno de los jugadores en el tema tiene una opinión extrema en el asunto, lastimosamente han estrenado a Colombia como la primera víctima del proceso electoral norteamericano. Hoy podemos decir que el TLC está moribundo. Y lamentablemente Colombia de verdad lo necesita.

¿Que mueve a Colombia a buscar con desespero la aprobación del TLC?, con las cosas como están, ¿Estados Unidos le envía un mensaje negativo a Colombia?

Mary Anastasia O’Grady, Editora de la columna de las Américas del Wall Street Journal, nos presentó a finales de 2007 una reveladora entrevista con Luis Guillermo Plata, Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia. En esta entrevista el excelente Ministro colombiano nos ilustra sobre el modelo irlandés y de cómo el equipo de Gobierno se ha trazado este camino para Colombia. Veamos:

Luis Guillermo Plata habló acerca de la transformación de la economía irlandesa, de cómo pasó de “paupérrimo patito feo a ostentoso cisne de Europa en apenas dos décadas”, y por qué un “modelo similar de crecimiento es justo lo que Colombia necesita”.

Le dijo el Ministro a la Señora O’Grady: “[...] Empezamos viajando a Irlanda hace años, porque veíamos a los países en el mundo que han sido exitosos al atraer inversión extranjera directa. Lo que descubrimos fue que Irlanda redujo su tasa fiscal corporativa de 40% a 12,5% y como resultado empezaron a atraer inversión, habían reducido la evasión tributaria e incrementado la recaudación fiscal. Regresamos a Colombia y dijimos '¿por qué no reducimos [nuestra tasa fiscal corporativa] de 38% a 12,5%?”

Continua la Señora Mary Anastasia: “En un mundo perfecto, él habría conseguido una tasa corporativa fija. Pero tuvo que llegar a compromisos y, en su lugar, se le ocurrió la "zona franca uniempresarial". La iniciativa expande la tasa baja de impuestos a las compañías localizadas dentro de la "zona franca", usualmente un parque industrial, a cualquier empresa que cumpla ciertos criterios de inversión. Las empresas -excluyendo las de minería y petróleo- que califican al cumplir los objetivos de una inversión mínima y de comprometerse a cumplir ciertas metas de empleo ahora pagan una tasa fija de 15% en lugar de 33%. Asimismo, importan toda la materia prima sin aranceles y no pagan impuesto al valor agregado. Además de ofrecer esas ventajas tributarias, el gobierno está haciendo "contratos de estabilidad" para garantizar que las reglas de juego no van a cambiar con el presidente de turno. También está trabajando para reducir la carga regulatoria, ya que los obstáculos burocráticos son una de las quejas más comunes de los inversionistas extranjeros”.

El Ministro aporta esta importante reflexión: “En 2006, la ayuda oficial estadounidense para el desarrollo, destinada a aliviar la pobreza en el mundo, fue de US$23.500 millones y fue un desperdicio de dinero. Eso es porque el desarrollo requiere de la liberalización económica, y los líderes de los países pobres tienen pocos incentivos para perturbar el status quo de los monopolios y el proteccionismo que los colocó en el poder. [...] En este escenario aparece Colombia con un líder, el presidente Álvaro Uribe, que está dispuesto a arriesgar capital político para abrir los mercados domésticos, recortar impuestos e impulsar la competencia en una apuesta para un rápido crecimiento al estilo irlandés”. “Todo lo que su gobierno le pide a Washington es el comercio bilateral”, remata la periodista.

El TLC, aseveró el Ministro Plata, es tan importante para el crecimiento de Colombia como el ingreso a la Unión Europea lo ha sido para Irlanda: “Esa es la razón por la que el TLC es tan importante. [...] Las compañías que invierten en Colombia están viendo más allá del mercado doméstico y, la reciente disputa con Venezuela, en la que el presidente Hugo Chávez amenazó con cerrar las fronteras, demuestra la fragilidad del mercado de exportaciones colombiano. Alrededor de la mitad de las exportaciones colombianas van actualmente a Venezuela y Ecuador. Tener acceso al mercado estadounidense y a importaciones libres de impuestos provenientes de EE.UU. son cuestiones cruciales para los productores”. Mas claro no se puede, éste es “El color del cristal”. De verdad, necesitamos ese Tratado.

Volvamos a Daniel T. Griswold y Juan Carlos Hidalgo, los investigadores de CATO Institute, que con suficientes argumentos nos demuestran los beneficios que obtendría Estados Unidos con el TLC: “El tratado de libre comercio con Colombia se diseñó para fortalecer la sociedad civil de Colombia y, al mismo tiempo, generar oportunidades económicas para que los productores estadounidenses vendan sus productos a los 44 millones de consumidores colombianos, que gozan de una movilidad ascendente y ven con buenos ojos a Estados Unidos. Al igual que otros tratados similares que Estados Unidos ya negoció en la región, éste derribaría barreras a las exportaciones estadounidenses. Más del 80% de las exportaciones de Estados Unidos a Colombia de productos dirigidos a la industria y a los consumidores se volverían libres de impuestos si se promulgara el tratado, y los aranceles restantes se eliminarían progresivamente a lo largo de los próximos diez años. Para los productores agrícolas de Estados Unidos, el TLC permitiría un acceso inmediato libre de impuestos para la carne vacuna de alta calidad, el algodón, el trigo, la harina de soja y las principales frutas y verduras -como las manzanas, las peras, los duraznos y las cerezas-, y muchos alimentos procesados, como las papas fritas y galletas. El tratado mejoraría el ingreso de las exportaciones de carne de cerdo, carne vacuna, maíz, carne de ave, arroz y lácteos”.

Pero hasta ahí no llegan los beneficios: Además, “El TLC fortalecería la protección de las inversiones de las empresas estadounidenses que intentaran llegar a los consumidores colombianos mediante una presencia directa. El tratado garantizaría los derechos no discriminatorios a las empresas de Estados Unidos en su presentación en licitaciones para obtener contratos con una gran variedad de ministerios, organismos, y gobiernos regionales de Colombia, así como un mejor acceso para los proveedores estadounidenses de servicios de telecomunicaciones. Este TLC supera a otros tratados bilaterales con el propósito de satisfacer las siempre cambiantes exigencias de los críticos de los tratados comerciales en lo que respecta al cumplimiento de determinadas normas laborales y ambientales dentro de Colombia”.

“Un estudio realizado en diciembre de 2006 por la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos estimó que el tratado incrementaría las exportaciones estadounidenses en 1.100 millones de dólares. Dado que los exportadores colombianos ya gozan de un acceso virtualmente libre de impuestos al mercado de Estados Unidos, un tratado de comercio permitiría la igualdad de condiciones que los escépticos del comercio no dejan de exigir. [...] Debido a que los aranceles de Estados Unidos ya son bajos o nulos para la mayoría de las importaciones provenientes de Colombia, el tratado no debería generar la oposición de intereses especiales locales.

[...] El comercio bilateral entre Colombia y Estados Unidos ascendió a 15.900 millones de dólares en 2006 e iba camino a superar los 17.000 millones en 2007. Este valor es similar al del comercio bilateral con Chile, otro país con el que existe un TLC, y casi el doble del comercio con Perú, que se convirtió en socio comercial en 2007”. La verdad, pienso yo, sólo se encuentran motivaciones políticas sórdidas para que estemos en esta situación, lamentablemente nos escogieron a nosotros, tal vez el país que menos se merece este tratamiento.


Ahora bien, en una zona plagada de gobiernos populistas, con un líder que se ha ganado su lugar gracias a los afanes expansionistas patrocinados con petrodólares, no se entiende como en Estados Unidos pretenden dejar tirado a Colombia, que es precisamente el único que ha puesto una talanquera a esta fiebre socialista y antinorteamericana en crecimiento. ¡Que mensaje tan desafortunado le están enviando a la región! Al respecto nuestros amigos de CATO Institute se pronuncian: “La importancia de Colombia aumentó en los últimos años debido a la batalla ideológica que se libra en la región andina. Con la llegada al poder de presidentes populistas de izquierda en América del Sur, el presidente Uribe constituye el aliado más cercano a Estados Unidos en América Latina”

Sí, Bush tiene toda la razón cuando dice: [Colombia es] “un amigo de Estados Unidos que enfrenta la violencia y el terror, y lucha contra narcotraficantes”, eso es cierto, pues un grave problema de los norteamericanos que hemos enfrentado con valentía nosotros es el narcotráfico. Se estima que el 90% de la cocaína en polvo que se consume en Estados Unidos proviene de Colombia. Esto representa un negocio multimillonario que las fuerzas armadas ilegales explotan desde hace más de una década, y que nosotros lo hemos pagado con muertos.

Comparado con Estados Unidos, Colombia recoge una historia mafiosa relativamente reciente y muy rápido nos estrenamos en la guerra frontal al narcotráfico, podría decirse que desde el asesinato del Ministro Lara Bonilla. Cuantas tragedias han sucedido desde esa época, cuantos muertos hemos puesto desde entonces, cuantas generaciones de jóvenes se han malogrado, cuantas guerras territoriales hemos tenido que librar de cuenta de grupos armados alimentados por el narcotráfico, que a su ves se alimenta de un consumismo desenfrenado en el "mundo desarrollado".

Cada norteamericano que decide consumir droga lo hace individualmente y son de lejos los mayores consumidores del mundo, pero nos imponen ésta guerra que no nos pertenece porque la “Ley de Say” que dice “toda oferta crea su propia demanda” en pleno siglo XXI está totalmente revaluada, y estamos seguros que para el consumo de drogas es “Toda demanda crea su propia oferta”. Desde éste punto de vista: si logramos derrotar el narcotráfico y dejar de ser los primeros productores del mundo, lógicamente el negocio se trasladará a otro país, probablemente de Suramérica, porque con toda seguridad ellos seguirán siendo los mayores consumidores del mundo y alguien les va a producir la droga.

Perú, México, Chile y América Central tienen tratados de libre comercio con EE.UU, lo que significa que Colombia automáticamente queda en desventaja con la negación del tratado nuestro. Nos preguntamos: ¿Han hecho más méritos Perú, México, Chile y Centroamérica para acceder al TLC? ¿Cuántos más muertos han puesto estos países por la lucha antidrogas? ¿Cuantas más posiciones férreas han tomado en defensa del pueblo norteamericano? ¿Cuál país, aparte de Colombia, ha sido el encargado de frenar los planes expansionistas de Hugo Chávez y su “socialismo del siglo XXI? ¿Acaso no se dan cuenta que somos el último amigo en una región de enemigos? Nuestro pueblo no es aliado de Bush, ¡Nuestro pueblo ha sido aliado del pueblo norteamericano! Da tristeza ver en lo que nos tienen con el tema del TLC. Pero, el Presidente Uribe ya dejó en claro que la relación con Estados Unidos se vería afectada de rechazarse el TLC, durante una visita a Washington, dijo que Colombia no será parte de “una relación en la que Estados Unidos es el amo y Colombia es el siervo”.

Stephen Harper, Primer Ministro de Canadá, fue lapidario al decir: “Si Estados Unidos le da la espalda a Colombia, el revés que sufriríamos sería mayor de lo que ningún dictador latinoamericano podría aspirar conseguir”. Yo por mi parte comparto plenamente la conclusión Principal de CATO Institute en el ensayo de marras: “Aprobar un tratado de libre comercio con Colombia es apoyar una democracia de mercado en una región en la que los valores liberales están en peligro, es ser un socio confiable en tiempos turbulentos. Rechazar un tratado de libre comercio con Colombia debido a la persistente violencia que padece ese país sería un error irresponsable del Congreso. Implicaría sacrificar nuestro interés nacional en un hemisferio estable, pacífico y próspero en pos de intereses ideológicos y partidistas faltos de perspectiva”.

Comentarios 6 comentarios
StJacques dijo...

Ahora usted me entenderá cuando le digo que sea un miembro del partido republicano Jorge. Ésta es una traición estadounidense de Colombia.

Estoy avergonzado.

StJacques (Jacobo)

Jorge Pareja dijo...

Tienes toda la razón STJacques, por lo pronto hay que recomendar a todos los colombianos con posibilidad de votar en Estados Unidos que lo hagan por MacCain. Definitivamente es lo mejor, y Colombia lo necesita.

Cordial saludo, JORGE PAREJA

StJacques dijo...

Jorge,

Con su permiso, me gustaria traducir este artículo de blog a inglés y entrarlo en mi propio blog con un enlace aqui para que los estadounidenses lean la perspectiva colombiana.

Pienso que su punto de vista es importante.

Saludo,

StJacques

Jorge Pareja dijo...

Claro que sí StJacques, por el contrario te quedo agradecido con esto. Mil gracias. Estamos en contacto

StJacques dijo...

Muy bien.

Debo acabar cerca mañana. Le notificaré por el correo electrónico.

Saludo,

StJacques

StJacques dijo...

Para cada uno que esté interesada, usted encontrará este artículo traducido a inglés en:

The U.S. Betrayal of Colombia

StJacques

Jorge Pareja

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